18 feb 2018

Mr Bones


El golpe de la puerta contra el marco se escuchaba hacía rato, una y otra vez golpe tras golpe, era Mr. Bones ese perro inquieto que trataba de salir con urgencia de la recamara, ya clareaba y él incesante empujaba, se preguntaba cómo era posible que estuviera del lado equivocado de esa puerta, arañaba desesperado tratando de salir, así pasaban los minutos y nada.

        Pues  entonces meteré más mis garras a ver si eso lo despierta – pensó.

Clavo así sus garras en la puerta y lentamente fue arrastrándolas  por la madera provocando ese sonido tan estridente que pone los pelos de punta, ese que parece entre caminar por el vidrio y rechinar de dientes, pero ni así.

        Voy a volverme loco.

De pronto del otro lado de la puerta se escuchó ruido, uno de los gatos había captado el mensaje, brinco por la barra, llego a la mesa y de la mesa al sillón, de ahí bajo a la puerta, se asomó agazapado por debajo y vio dos patas, Mr. Bones estaba parado detrás tratando de abrir, el gato volteo a ver  a los demás y riendo les dijo.

        Es el gordo que quiere salir – Así llamaban de cariño a ese perro, desde chiquito se había ganado el mote del gordo por lo esponjado de su pelo − pero si los perros no saben abrir las puertas, ¿que pretende?

Todos se empezaron a reír, uno de ellos se cayó del sillón de tanta risa y así a carcajadas decidieron ayudarlo, total era de la familia. Dom el que había bajado y visto al gordo en apuros metió la pata por debajo de la puerta para avisarle que la ayuda había llegado, el gordo en dos patas solo vio una garra naranja pasar por debajo de la puerta, entonces se agazapo también para hablar con él y miro por debajo de la puerta. 

        Dom por piedad abre la puerta tu sabes cómo, esto es muy complicado y luego con mis nervios parece que tengo dos patas izquierdas – le susurro Mr Bones.

        Cálmate gordo, la ayuda ya llegó, ‎ a ver cuéntame. ¿Esta el Mofino contigo? 

        Si aquí esta, lleva media hora viéndome desde la cómoda

        Ok entonces son dos dentro y somos tres fuera, aguanta gordo deja ver que hacemos

        No te tardes que esto se está poniendo cada vez peor, ya no aguanto ¡urge! – le dijo suplicante Mr Bones

Dom subió al sillón y habló con los demás, este es un código "pinche gordo ya no aguanta" y tenemos que ayudarle, el Mofino está con él.

        Al menos hay un gato dentro, porque con el estrés de ese perro no se puede − dijo Lestat el gato más grande.

La Muffin que era la única gata los observaba desde la ventana, ella había escuchado al gordo hacía rato, pero no hizo nada.

        A ver, pensemos en cómo ayudarle – les dijo Dom y los junto alrededor – hay que abrirle, el Mofino está dentro, él que lo intente, al fin él si es un gato y los gatos sabemos abrir.

Entonces se volvió a asomar por debajo y llamó al otro gato.

        ¡‎Mofino! – le grito – Mofinito! – Porque en realidad así se llamaba ese gato, ese nombre era herencia de su madre la Muffin que impávida los observaba desde la ventana, se le quedó el Mofino cuando creció,  sonaba bonito el Mofinito y así dice su carnet, pero ahora es una bestia y pues decirle Mofinito si da risa, solo lo usan en casos especiales y este era uno de ellos. El Mofino bajó a hablar con Dom por debajo de la puerta y Dom le giró instrucciones.

        Mira, te subes arriba del gordo y jalas la palanca mientras nosotros empujamos desde aquí, cuando este en posición nos avisas ¿está claro?

        ‎"Cristal" – dijo el Mofino, y puso manos a la obra

        A ver gordo cálmate, ven párate frente a la puerta y deja que me suba, anda que yo te sacare de este apuro – el gordo ilusionado se paró frente a la puerta y el gato subió a su lomo, el Dom ahora veía solo cuatro patas.

        ¡Gordo no te muevas! aquí voy, me voy a subir a tu cabeza, ¡no te muevas gordo! 

        Es imposible respondió, ya no aguanto apúrale, ¡ay!  Tus garras

        Pues no te muevas

        Ya apúrate

        Aguanta gordo que esto requiere concentración, que bueno, eso es algo que tu no conoces, no entiendo porque esta palanca no baja, baja, ¡baja maldición!

Primero lo intento con una pata y luego con las dos y como algo desesperado se colgó, era tal su ansiedad que con las patas traseras intentó impulsarse y le enterró las garras al gordo, este aulló y brincó, Dom del otro lado solo vio las patas brincar y así de pronto el gatuno cuerpo del Mofino se estrelló contra el suelo, ¡zaz! el trancazo, hasta brinco  del susto.

         ¡Soldado caído! ¡Soldado caído! – gritaba mientras Lestat desde el sillón se pasaba la pata por su cara y con una mirada de desaprobación exclamó

        Estos pinches gatos deben dejar de ver tantas películas

        A ver Dom ¿qué le paso al Mofinito? – pregunto y se acercó a la puerta para descubrir al mirar por debajo como ese gato se levantaba aturdido

        ¿Qué nos falló? – Le pregunto al Mofino y este respondió

        Creo que está palanca redonda no sirve, no baja como las demás, debe tener otro mecanismo, hay que buscar un video en youtube, es muy complicado, te resbalas.

Los minutos seguían avanzando mientras el gordo contenía las ganas y apretaba los dientes, de pronto empezó un agudo sonido muy repetitivo ¡bip-bip!, ¡bip-bip!, ¡bip-bip!, el gordo no podía más con tanto estrés y empezó a gritar

        ¡Alerta sísmica!, ¡alerta sísmica!, no grito, no corro, no empujó, no grito, no corro no empujo – repetía.

Hasta que el Mofino desesperado subió a la cómoda y desde ahí estiro la pata y le arrimo un mazapán en la cabeza.

        ¡Contrólate gordo! – le grito – solo es el despertador, ya te van abrir la puerta.

Efectivamente el humano que habitaba esa casa despertó, el gordo veía pasar los segundos muy lentamente, hasta que por fin aquel humano terminó su ritual para despertar, estirar la mano, sacar un pie luego el otro, revisar su celular, sonreír, apagar la alarma y bostezar, fue entonces cuando la puerta se abrió, el gordo se escabullo corriendo hacia el patio trasero.

        Ay qué alivio – exclamo
Mientras levantaba la pata y resolvía esa imperiosa necesidad matutina.

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