13 feb 2018

La piedra

Era un tipo normal, desde la prepa lo conozco, bailador, acá de buen choro buena vibra, siempre andaba con una guitarra y una sonrisa, de esas que te contagia y te ponen de buenas, yo no se que tenía, nunca creí que fuera muy guapo, pero su estilo, su facha y esa pinta de anarquista lo hacía como un imán, siempre era el centro de todo, no porque fuera extraordinario, solo porque era muy divertido, podías escucharlo horas y horas y no te aburrias. A todos les inyectaba energía, vitalidad, escucharlo era creer que todo era posible, te decía las cosas de una manera tan simple, que parecía tan fácil todo, salía con sus frases, esas que te hacen pensar realmente lo que estas diciendo, tenia una, era infalible te escuchaba, te cuestionaba y en una de esas te asestaba el golpe, naaaa no busques la respuesta correcta a la pregunta equivocada, parecía que todos estábamos buscando eso y el podía verlo y te lo decía tan claramente que te preguntabas como no lo habías visto antes, así era, terminaba la platica y te dejaba pensando mientras el se iba quitado de la pena sin saber que te había sumergido en algún lugar tan obscuro que te daba miedo y así de la nada te prendía la luz, y el ni en cuenta todo pasaba en tu cabeza, si te acercabas después a preguntarle ¿por qué había dicho algo? ya no se acordaba tenias que entender mientras hablaba, así sin memoria de largo plazo, creo que eso era lo que lo hacia tan especial, las cosas las pasaba por ese filtro y no guardaba nada, como si te pusieras unos lentes para ver con sus ojos y luego te los quitaba, en fin, le decíamos el chema, hasta la fecha, le encanta que le digan así, como un protagonista, un actor o algo así, "el chema". Entro a la facultad de filosofía y letras no me extraño nada, luego se metió en historia, acabo de arqueólogo, yo siempre pensé que iba a ser músico, después se fue a hacer una especialidad no se en donde, vivió en Marruecos y ahí se volvió hipi, tan predecible él, o al menos eso parecía, se dejó la barba, y usaba ropa rara, como batas, se olvidó de la música y se quedo a vivir allá un tiempo. El era así libre, nada lo ataba a ningún lugar, se quedo ahí casi 6 años y regreso, decía que quería seguir comiendo tacos. Un día me habló y me dijo, ya regrese bro, ven a ver lo que te traje y como siempre salió con sus mamadas, me trajo una piedra, así literal una piedra, me explicó quesque era un deidad algo muy antiguo, si se notaban unas marcas ahí en la piedra y era medio simetrica, pero neta era una piedra, el me dijo que la había sacado de una fosa donde estaban los restos de una momia, yo le quería decir wey ni siquiera quiero tocarla, pero era tan sensible que le iba romper el corazón, así que no tuve mas remedio que escucharlo todo emocionado contarme porque era tan especial esa piedra, hasta nombre le puso, me dijo que la guardara, que nunca la perdiera, que un día me iba a enseñar a usarla. La neta si me dio un poco de miedo, porque me lo dijo todo solemne, aunque también me sentí especial, si es tan valiosa como dice y me la trajo a mi, pues tenia que cuidarla. Tuve que poner la piedra en un lugar especial no podía dejarla así por ahí porque en una de esas la tiraban a la basura, ¿por que? pues porque era una piedra, le tuve que poner una cajita, y todo, así son los arqueólogos, todos sentimentales y misteriosos, y el peor, bueno la neta es el único que conozco, luego le pregunto porque no fuiste contador, maestro, no se algo normal, pero siempre me sale con lo mismo, que hay piedras que guardan secretos, que solo hay que saber donde buscar, y luego se soltaba a hablar y hablar sobre civilizaciones que tenían otras costumbres y que sus sistemas económicos y sociales eran mejores, y pues ya nada lo detenía, una vez me presento a una novia que era igualita que el, digo en bonita, pero igual de apasionada por las piedras, yo les decía los piedrologos, y ellos ya ni se enojaban solo se reían, de vez en cuando me decía el chema, ya no mames la arqueología no solo son piedras, hay historia, hay pasado, pero yo solo me burlaba de él y sus piedras. Un día cambio, se volvió un ermitaño, agrio, cambio sus ocurrencia por sarcasmo, por humor negro, solo vegetaba, daba clases sin pasión, sin entusiasmo, a veces estoy seguro que usaba la misma ropa por varios días, su casa era un caos de papeles, dibujos, escritos a la mitad, hojas revueltas, periódicos tirados, todo regado, no es que el fuera muy ordenado. Entraba a su casa y ni prendía la luz, solo se dirigía a su cama, empezó a fumar y se fue abandonando poco a poco, un día borrachos me dijo que el no tenia familia, que se le habían acabado los parientes, trate de preguntar que había pasado pero el solo sonrió y me dijo, solo se me acabo la cuerda, y al final me pregunto ¿oye aún tienes la piedra?.

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