26 may 2018

Solo Sígueme (II)

Pesadillas


La penumbra apenas penetrada por pequeños haces de luz tenue que por pequeños orificios del blindaje era lo único que develaba la realidad de ese amanecer, el calor daba inicio y la temperatura iniciaba su ascenso, las luces de la ciudad se estaban apagando y los sonidos empezaban a morir, las lamparas dieron paso a los paneles azules y la quietud se apodero de todo. Sudaba copiosamente mientras su respiración se empezaba agitar, las imágenes desordenadas arremetían nuevamente con fuerza en su mente, la pistola frente a sus ojos, el sonido de las zapatillas por la escalera, las amenazas y gritos de la recamara contigua, el solo observaba, inmóvil y agitado no comprendía porque tenía que salir de ahí a como diera lugar, se había equivocado, llego una hora antes y no pudo evitar escuchar y ser escuchado, todo los cuidados y precauciones de su vida por un instante las había olvidado y así había terminado, con una pistola frente a sus ojos a merced de él. Con un grito se levantó y su respiración incesante era lo único que se escuchaba, trataba de recordar el sueño, lo más importante, ¿quién era él? sin embargo llegaba a la misma conclusión solo era un sueño, escucho un rasquido en la ventana, el balcón cubierto tenia un tapanco que hacía ruido y un diminuto quicio, se levantó y buscó el control remoto de la ventana, para accionarla , tardo unos segundo en encontrarlo a un lado de la cama, se acercó cuidadosamente mientras seguía el rítmico rascar, casi podía sentir la desesperación, le dio miedo pensar que alguien estuviera afuera pero esa idea la desechó al instante ya que no había alguien que pudiera estar ahí en un quicio tan angosto y a esa hora que todos sabíamos era muy peligrosa, presonó el botón un par de segundos hasta que oyó el mecanismo tensarse y empezar a subir y lo detuvo, solo vio cuatro patas peludas y unos bigotes que empezaron a asomarse, era un gato, termino de abrir solo diez centímetros el blindaje de la ventana para que pasara el felino, sintió el calor entrar y entendió que ese amigo necesitaba ayuda. No acabo de abrir cuando el gato se escabullo por debajo, ya dentro volvió a cerrar el blindaje y acaricio a un nuevo inquilino, un gato de escasos cinco meses, grande, atigrado, grisáceo y macho, de bigotes largos pero muy joven aun, lo cargo y acaricio.
– De donde vienes amigo, que te trajo hasta el balcón – busco agua y se la ofreció sobre la mesa, el gato la bebió ávidamente y empezó a investigar donde se había metido, se acercó al brazo de Aleksei y se restregó ronroneando en forma de agradecimiento – Vamos amigo de donde vienes, pareces asustado aunque no pareces tonto.
Tenía poco de haber dormido, y agadeció a su nuevo amigo haberlo despertado y sobre todo distraído de su sueño, pasaba que regresaba a su sueño una y otra vez, pasaban la horas y no conciliaba el sueño hasta muy entrado el día y casi siempre cerca del momento de despertar, días como esos pasaba la noche tratando de encontrar el momento de dormir al menos una hora, dormía en el metro subterráneo los cuarenta minutos que duraba el camino a la escuela, después cinco minutos en la sala de maestros entre clase y clase. Dejaba a sus alumnos salir cinco minutos antes y buscaba un espacio en el sillón antes de que la sala se llenara de sus compañeros docentes. Esos cinco minutos le daban energía para una hora más, pero hoy su amigo había llegado para distraer su mente y volvió a su almohada, sintió los pasos del gato en la cama a la que llego de un brinco, camino por un costado y llego a ronronearle cerca del rostro, arremetió contra el con la cabeza y se arremolinaba esperando una caricia. Aleksei se sintió acompañado, noto como su aislamiento lo mantenía callado casi la mayor parte del tiempo, se preguntó porque no había tenido hijos o al menos un compañero en todos estos años después de su gran depresión. Sintió la necesidad de proteger que había usado tantas veces a su favor y como instinto para cuidar a sus clientes, pero ahora al ver a este amigo felino tan vulnerable tratando de entrar desesperadamente y agradecido cuando le ofreció refugio sintió eso que llaman compasión, así que decidió dormir con su nuevo amigo al lado, agradecido también por su compañia y el hecho de haberlo sacado de ese loop infinito que era su sueño recurrente.
A la noche siguiente, el despertador sonó al cuarto para las seis, cuando el sol justo atravesaba el horizonte y la temperatura empezaba a descender, algunos blindajes empezaban a desactivarse y los refrigeradores también, había que contrarrestar temperaturas superiores a los sesenta y sesenta y cinco grados, incluso en los veranos más intensos habíamos alcanzado temperaturas de ochenta y tres grados. Lo mas peligroso era salir y exponerte a las llamas del sol, con solo exponerte los 5 segundos que representaban atravesar una calle sin protección podía provocarte quemaduras severas, incluso podías ver tu piel irse evaporando, el problema real era la radiación, que quemaba sin tanto calor, no significa que no sintieras un calor abrazador, lo que pasa es que la radiación del sol quemaba de una manera más profunda y rápida podía si te exponías penetrar tu piel hasta tus huesos y debilitarte hasta desfallecer, no ardías, te evaporabas literalmente, no había tiempo para la descomposición simplemente te secabas y te ibas haciendo polvo literalmente, prácticamente te desvanecías. Volvió a sonar el despertador ahora  a las seis, debía levantarse, se dio cuenta que había dormido lo suficiente y descubrió a su nuevo amigo dormido a cinco centimetros de su rostro, abrió los ojos con dificultad y se fue levantando lentamente, aun agradecido porque su nuevo compañero le hubiera permitido dormir gracias a su interrupción y distracción. Se metió a bañar, su inquilino se coló también hasta el baño con él, paso los siguientes minutos en la regadera pensando si debía nombrarlo o buscar su dueño, era evidente que le pertenecía a alguien, los gatos callejeros dejaron de deambular por las calles hacia tiempo, los que no perecieron terminaron en refugios y el resto pertenecía a alguna familia, así que este amigo debía tener dueño y nombre, decidió esperar unos días antes de nombrarlo, sin embargo se preguntaba quien podía haberlo descuidado de tal manera que estuviera a la intemperie así como así.
– ¿Cual es tu historia gato? – le pregunto – ¿de donde saliste o quien te debe estar buscando? si no encontramos a alguien pronto tendré que encontrarte un nombre. De inmediato vino a su mente la escena de su encuentro y lo primero que vio aparte de sus patas, fueron sus bigotes. – mientras tanto te llamaremos “Bigotes” – pensó que era lo menos original del mundo, pero era mejor que llamarlo gato, sin querer ya lo había nombrado.
Salió aun con la penumbra del día hacia la escuela, debía iniciar su clase a las ocho, eran aún la siete y le quedaba un camino de cuarenta minutos por el metro subterráneo. En el camino pensó como habían cambiado las cosas en los últimos años, recordaba las mañanas tratando de entrar en los vagones del metro atestado de personas y como no encontraba un solo lugar, recordó el trafico matutino y como los trayectos se alargaban horas para llegar a tu destino, en cambio ahora el transporte era mas eficiente y era suficiente para todos. Sentado así en el lugar individual de un vagón de metro pensó que no encontró nada anormal en su salida del departamento, nadie preguntando por una mascota felina extraviada, o algo por el estilo, le extraño un poco sabiendo que sabíamos de sobra que una mascota fuera de casa no sobreviría mucho tiempo. De pronto pensó que tampoco había dejado un lugar para su nuevo amigo y sus necesidades y que dada su costumbre solo se había salido del departamento corriendo, no si antes servirle agua y una lata de atún que tenia guardada al señor Bigotes. Sabía que debía regresar con algo mas que comida a casa, sabía que debía preparar un buen arenero para evitar sorpresas en sillones y su cama, cuando era niño había tenido ya un gato y sabia bien que cuidados debe tener.

Solo Sígueme (I)

Ataques Disruptivos



Cada vez las noticias eran más claras, esto se está poniendo feo, lo hemos hecho, así cada uno de nosotros puso su granito de arena para lograr que no podamos ni siquiera salir. Al principio pensaron que era una cuestión de salud pública, las estadísticas eran claras y alarmantes los casos de cáncer de piel iban en aumento, los casos de manchas y cambios de color también, incluso los de color más obscuro que creíamos eran más resistentes presentaban problemas, las playas ya no eran visitadas, la gente no salía, el turismo tomo otro camino y las noches fueron cada vez más iluminadas, sin darnos cuenta seguíamos mermando nuestro hogar y aunque buscásemos refugio en el universo nuestra adolescencia como planeta y conocimiento tecnológico hacían que solo fuera un sueño encontrar otro planeta, mientras este nos estaba eliminando. Hace diez años que un teólogo develo lo que muchos ya decían saber, el fundamento básico de la iglesia cristiana había sido un acuerdo, una historia creada y escrita para eso, aliviar el sufrimiento de nuestra especia ante la soledad y lo absurdo de nuestra existencia, preguntas fundamentales sobre nuestro origen y la necesidad de crear un ideal superior fue correctamente identificado, usado y aprovechado por ellos ante una sociedad triste y desubicada, no podría decir que no ha sido útil, pero el precio ha sido alto, aunque podríamos pensar que nada justifica el enorme reguero de sangre que se vertió para proteger ese secreto, en fin la sociedad comenzó a ser no solo insensible ante la vida de los demás, ante la naturaleza. Empezamos a ver los cambios de la naturaleza y del planeta, de manera exponencial, uno pensaría después de ver lo lenta de la evolución que cada generación no notaria los cambios de esta y ni siquiera lo habíamos podido ver a pesar de tener una perspectiva histórica guardada de registros por más de dos mil años, esto solo en cuestiones literarias y después de aprender a registrar imágenes en papel y hoy en día de forma digital. Así nos fuimos dando cuenta de cómo todo estaba cambiando y lo podíamos ver, estábamos cambiando nuestro entorno y la naturaleza estaba cambiando, no teníamos tiempo para adaptarnos al cambio acelerado que provocamos.
Muchos no lograron adaptarse y se inmolaron a sí mismos, como vampiros se expusieron a la luz, a ese abrazador sol que consumía, a ese sol que fue el origen de nuestra vida y ahora sería la causa de nuestra muerte si no hacemos algo pronto. La población se vio reducida, muchos no hacían caso de las señales y de las políticas de salud pública, no se exponga al sol decían, no salga sin protección, y si puede mejor no salga, use transporte blindado, así le llamaban a los nuevos minivans que no tenían ventanas, con el tiempo empezaron a poner pantallas internas y refrigeradores para evitar la claustrofobia que provocaba el estar encerrados mientras éramos transportados, los gobiernos empezaron a invertir en esa clase de tecnología, tecnología para el bienestar en el transporte, tecnología para el bienestar en espacios confinados, crearon las autopistas subterráneas para evitar la exposición al sol, pero había quienes necesitaban la luz para vivir al menos para vivir mentalmente sanos, otros se adaptaron poco a poco a recibir la luz artificial, inventamos ventanas que producían luz solar o al menos eso decían los anuncios, los intentos por vivir bajo tierra fueron muchos pero no había suficiente espacio para todos y la mayoría no lograba adaptarse al ambiente enrarecido del oxígeno artificial que era necesario meter para subsistir, además de la creciente ansiedad y depresión que provocaba adentrarse en el suelo, algunos decían que era como sentirse en una cueva. Creamos multifamiliares y oficinas libres de sol, con ambientes “abiertos” como los llamaban, que no era más que claustros con pantallas dentro que emulaban imágenes envolventes de un entorno externo natural y fresco, sin embargo provocaban problemas en algunas personas por que su subconsciente no se dejaba engañar y colapsaban, tenían ataques de epilepsia o ataques disruptivos como los llamaron. Los entornos artificiales tenían un problema y era un problema óptico, su calidad más allá de 64K HD que había quedado en el pasado dio paso a la tecnología FR (full real) que emergió para evitarlo, sin embargo, no era posible evitar las crisis y los colapsos del todo. El problema era sencillo e irresoluble, y era simple de entender, la imágenes proyectadas en estas pantallas que en algunos casos eran del tamaño de la pared emulando un ventanal, mostraba un exterior que a pesar de su calidad tan relista no podían crear el efecto de profundidad que da la realidad, y esto sucedía porque eran tomadas por una cámara de un solo lente, y la realidad virtual no podía resolver para un conjunto de gente la misma imagen tratando de crear una profundidad para cada uno, no es lo mismo ver la pantalla desde el centro de la habitación que desde una esquina, la proporción se distorsiona, a pesar de los intentos la imagen dinámica proyectada a través de un plano no contenía el efecto de naturalidad que da ver por la ventana, veías la misma imagen distorsionada, era como ver la televisión de lado, las proyecciones eran imágenes tomadas desde un punto fijo asumiendo que el observador no solo está de frente, es decir detrás del obturador de la cámara, si no estático, y la naturaleza humana incluso en los claustros aislantes era un constante movimiento. Al principio es un respiro creer que el exterior es aire fresco y un paisaje que iba desde la naturaleza verde, casi inexistente hoy en día hasta imágenes de ciudades en movimiento, olvidar que detrás de esas imágenes había dos centímetros de plomo aislante, y en su caso paredes de concreto donde en realidad existía solo una puerta en esas habitaciones, era para volverse loco. Trataron de mitigar el efecto óptico que engañaba a nuestro cerebro haciendo habitaciones circulares donde fuese imposible encontrar bordes angulares que acentuaban la perspectiva distorsionada de las imágenes proyectadas. En el primer caso incluso en el segundo podías ignorar el engaño incluso disfrutarlo, pero conforme pasaban las horas tu cerebro empezaba a tener indicios de que algo no estaba bien, los más resistentes y adaptables mostraban algunos efectos como sudor frio, resequedad en la boca, palpitaciones aceleradas, los menos resistentes desmayaban o tenían ataques de ansiedad, incluso ataques disruptivos que reiniciaban el cerebro.
Los gobiernos y las corporaciones invertían millones tratando de encontrar una solución a este problema secundario provocado por la penetración cuasi directa de los rayos solares, el problema había acabado con un cuarto de la población y el otro cuarto estaba en un proceso de adaptación fallido tratando de sobrevivir a un entorno artificial y aislante, provocando depresiones y suicidios que iban en aumento, había un cincuenta porciento de los habitantes que se estaban adaptando y que eran los que estaban buscando las soluciones. Los avances en la tecnología, la capacidad de procesamiento, de almacenamiento y la nanotecnología no eran suficientes para engañar al cerebro, crearon entornos y pantallas led multidimensionales, cada led de la pantalla era un prisma de miles de caras donde cada cara proyectaba luz de manera independiente, la fibra óptica jugo un papel importante en la creación de estas pantallas, ayudaba a transportar miles de haces de luz en inclinaciones diferentes que incidían en cada cara del prisma del led, esto permitía proyectar miles de imágenes, sesenta y cuatro mil para ser exactos por eso el 64K FR, superpuestas todas en una sola pantalla. Esto lograba que el observador usara unos lentes que le permitían ver un solo haz de luz de cada led permitiendo mostrarle su imagen personalizada y dinámica, así con algoritmos de exclusión lograba proyectar la misma imagen a toda la audiencia dirigiendo cada copia a cada uno de los individuos de ese cuarto de manera independiente. El efecto era que cada persona dependiendo de su posición veía la imagen en la perspectiva correcta, una cuestión de óptica, completada por los algoritmos de las nuevas cámaras que tuvieron que tomar las sesenta y cuatro mil imágenes para proyectarlas y en conjunto con el dispositivo personal que indicaba la posición con una precisión nanométrica proyectar una imagen adecuada para dar el efecto de profundidad adecuado. Esto era una maravilla sin embargo aún teníamos que vencer la majestuosidad del cerebro, ya que un pequeño error en el calculo de la proporción, la distancia del observador o una microinclinación de alguno de los elementos ópticos involucrados provocaba que el cerebro lo percibiera de manera inconsciente e iniciara el proceso de protección y rechazo del engaño, a eso debemos agregar que cada individuo tiene una capacidad visual distinta y que al menos un tercio de la población requería de un ajuste y la obvia necesidad de lentes o dispositivos personalizados. 
La luz del sol que ahora llamábamos con mas exactitud las llamas del sol eran una fuente de energía, los paneles solares que hasta hace unos años funcionaban basados en una reacción química de sus componentes evolucionaron con la creación de nuevos materiales basados en carbono para producir no solo una mayor reacción química que era natural dada la intensidad de las llamas solares sino una mayor capacidad de almacenamiento de la energía, nos olvidamos del litio y empezamos a usar el alium, material de nueva creación con capacidades semibiologicas que parecía apto para todo. Durante el día todas las superficies de las ciudades eran azules por los paneles, se almacenaba la energía en contenedores subterráneos que durante la noche eran la fuente de la energía para el mundo. 
Cuando el abrazador fuego descendía emergía la vida poco a poco, se encendian las luces  y cada uno de los habitantes iniciaba su nueva vida cotidiana, pasamos por momentos donde tratábamos de continuar una vida diurna, resistiéndonos al cambio, sin embargo empezaron algunos establecimientos a desafiar esa costumbre y a no seguir los paradigmas de ese entonces, cada hora que se iba ganando a la noche representaba perdidas económicas y desajustes sociales, pero poco a poco inicio la economía nocturna a rendir frutos y a desatar el consumo, pasamos por etapas donde no sabias si era correcto deambular y buscar la vida durante el día que no era día ya que no podíamos soportar el calor ni la luz y no lográbamos adaptar nuestros cuerpos y mentes al claustro, y ya empezaban los corporativos, incluso los gobiernos a dar servicios nocturnos, los primeros en adoptar estas medida fueron los hospitales y servicios de salud incluidos los servicios de emergencias, ellos regularmente tenían labores 7x24 y no les fue difícil la transición además de que su trabajo se incremento considerablemente atendiendo, sobre todo quemaduras graves y ataque disruptivos, ellos fueron los que diseñaron el primer protocolo de atención a estos ataques, fue muy simple, pero necesario, enfriar la cabeza y hacer una recalibración cognitiva profunda, entiéndase esto ultimo como un putazo en la cabeza, simple pero efectivo, también le llamaron restarting interruption. Estos procedimientos dieron pie a nuevas políticas de salud pública que consistían en trabajar menos y de ahí que los corporativos decidieran ampliar los horarios, los turnos y las opciones, poco a poco el resto de la economía inicio la misma estrategia, bien sabemos que ante la demanda la oferta crece, y así poco a poco empezamos a disfrutar las noches como algo normal y durante el día nos dedicábamos a dormir más, hasta que se volvió una regla y entonces se podía vivir cómodamente sin necesidad de claustros aislantes y se evitaban los ataques disruptivos casi en su totalidad, pero fueron casi diez años de ajustes. Los servicios médicos y el gobierno dieron inicio y después las corporaciones y los servicios de educación, el transporte, el comercio siguió, durante la transición fue necesario incrementar la seguridad ya que al amparo de la obscuridad la delincuencia creció, los gobiernos que ahora habían dejado de preocuparse por acumular riqueza y poder se volvieron custodios de la seguridad social, siendo un 50% menos personas era más fácil, entendimos que la corrupción no era parte de la naturaleza humana por el contrario era muestra de desórdenes evolutivos, también comprendimos que la naturaleza dio pie a su homeostasia que no es mas que la tendencia al equilibrio saludable, y lo hizo de una manera contundente y ahora estamos preocupados por la supervivencia en el futuro próximo de al menos las siguientes dos generaciones. La lucha contra la delincuencia se dio en los primeros años del cambio, conforme se iba reduciendo la población la delincuencia también menguaba, nos volvimos más empáticos y socialmente mas responsables, aunque no se terminó del todo, la luz artificial que ya no estaba basada en el movimiento del agua o el viento y si en los acumuladores de alium que la hacía más barata y entonces más fácil de distribuir fue disuasiva además del los avances que el gobierno implemento en cuestiones de vigilancia. Cada esquina y cada lámpara contenía sensores de movimiento que activaban las cámaras de 64K FR recién creadas, así era más fácil monitorear todos los rincones de las grandes ciudades, los ciudadanos comprendieron que el gran hermano era una distopia vieja que lejos de ser intrusiva permitía que los cuerpos policiacos actuaran con rapidez, aunque hoy en día no solo es más seguro e iluminado y la delincuencia es un mal recuerdo, existen otras preocupaciones que giran alrededor de la acumulación de poder con medios de pago electrónicos, es mas redituable la clonación de criptoidentidades que el robo y el secuestro, es más común crear una vida nueva basada en nada accediendo y metiendo información en los bancos de datos publicos, estamos en medio de otra transición que según muchos psicotecnologos vamos a vencer en los próximos 25 años, se trata de la confianza mutua, o la confianza en el grupo, la delincuencia aun usa nuestras debilidades en la confianza, los gobiernos han abierto los bancos de datos basados justo en una idea casi inocente de que será usada para bien, algunos de nosotros creíamos que era una medida utópica que solo crearía entropía, mayor desorden al existente, la población reacciono positivamente y nadie miente en sus trámites, y comienza una cultura del respeto y acceso abierto que los delincuentes aún aprovechan para crear su oferta, los economistas predicen que la demanda de transacciones fraudulentas esta en descenso y que nos dirigimos a una economía global sin fronteras y abiertas. Comprobamos lo único que no era posible comprobar a menos que la población mundial descendiera drásticamente como lo hizo, era imposible predecir estos modelos, comprobamos que la naturaleza humana estaba en decadencia debido a la sobrepoblación, las guerras no eran mas que una manifestación de esta decadencia, no significa que no haya disputas, lo que hay ahora es abundancia y una preocupación por el bienestar común, comparado con unos diez años atrás hay más espacio, más trabajo, menos gente y menos problemas humanos, estamos ahora genuinamente preocupados por los problemas de salud y la escasez de alimentos, pero así como nos adaptamos, adaptamos la ganadería y la producción de frutas y verduras, hortalizas y demás en invernaderos y granjas subterráneas. Los animales domésticos fueron fácil de adaptar, no presentaban síntomas de efectos colaterales por los claustros y sobrevivían bien si eran cuidados, por supuesto que descendió su población, todos los habitantes de las calles fueron lamentablemente pereciendo y los refugios fueron insuficientes durante la primera década, una vez adaptadas todas las poblaciones, tanto humanas como felinas y caninas se estabilizaron.

4 abr 2018

Los demonios aunque pocos viven entre nosotros

Se bajo del tren de un salto y se hundieron sus botas en el lodo, camino un poco y lentamente empezó a entender la magnitud del desastre, era impresionante ver como el color que predominaba era el gris el cual hacia juego con el frio, la bruma y las nubes de ese día ocultando el sol, corría un aire frío y se escuchaba su silbar, levantaba el polvo y hacia más funesto el paisaje, no había más sonidos que el aire. A lo lejos se empezaba a escuchar una marcha rítmica, parecía que se acercaba una tormenta, siguió su camino por esa desolación, no había nada útil en esa ciudad estaba destruida, las calles, los edificios, las casas, sin servicio, sin gente, sin vida, habría tomado una foto, de haber tenido un medio pero no, solo era un viaje que guardaría en su memoria, esa visión le gustaría olvidarla, borrar de su mente tanta destrucción, la marcha se escucha más cerca y más fuerte, uno tras otro los pasos del conjunto y una voz gutural gritando para no perder el ritmo, giraron en la esquina y como una sola unidad fueron dando la vuelta, parecía tan perfecto, sin error, sin alma, sin corazón. El regimiento paso frente al él sin mirarlo, todos con la vista al frente como si él no existiera, no había manera de provocar mayor tristeza con esos colores, un verde militar pálido y en el brazo las iniciales de la SS, en formas estilizadas y obscuras que aun no entiendo como es posible que nadie hubiera notado lo sombrío y aterrador de esas iniciales, con pines en la solapa que mostraban la svastica formada por dos S´s también, estas entrecruzadas sobre ese fondo rojo que gritaba a todos los vientos que estaba manchada de sangre. Se veían algunos rostros escondidos entre las ruinas, apenas se veían sus ojos hundidos tras las sombras observando al ejercito Alemán, con impotencia y resentimiento. Era Polonia en octubre del 39, un mes después de la invasión. No pudo más contener las lágrimas y entonces comenzó a llover ese día, parecía como si nada pudiera ser peor como si todo aquello fuese pintado para decirte que la tristeza tiene color, que huele a polvo y muerte, que en este mundo no hay almas y que los demonios aunque pocos viven aquí entre nosotros.

14 mar 2018

Ya era un poco tarde, creí que no llegaría, yo la estaba esperando. Llegó y puso su sonrisa frente a mi y se iluminó mi mirada con su belleza, hace tiempo que venimos saliendo, al principio solo sabía su nombre, y con su nombre hice mil historias, construí ilusiones y la llame tantas veces en mis madrugadas, me le acerque sigiloso como un gato en el balcón que mira por la ventana, era tan bella, tan propia que parecía que la vida le había dado todo, me enamore cuando la vi y ella me miro, no supe en que momento llame su atención, debieron ser las ganas de hacer algo diferente, esta vez quería que fuera para siempre, ronde su vida y desnude la mía, ella me dejó entrar poco a poco sin revelar nada más que su nombre y hoy aquí en este café estoy dispuesto a no dejarla ir, pero ella tiene un secreto, algo que la inquieta y a mi también, ninguno ha roto ese silencio, hablamos reímos pero nadie se atreve a hablar ni a preguntar, nadie quiere romper esa ilusión. Los minutos transcurren entre un café, algo de cenar y un poco de vino tinto. El vino hizo sonrojar su rostro, y la armo de valor, respiro profundamente, me miro a los ojos y me dijo - hay algo que te tengo que decir - mientras yo tomaba su copa y la volvía a llenar, acto seguido dijo - pero después de esta copa - ella necesitaba encontrar las palabras adecuadas para sin destruir su ilusión aliviar su culpa, una culpa que traía cargando desde hacía rato, desde que en un par de ocasiones la había querido sacar, pero el miedo la paralizaba, tampoco le pregunté nunca nada, sabía que preguntar podía ser la forma más simple de echar a perder todo, total de que sirve saber si nada te va a detener, porque nada me va a detener, y así nadie sufre ni nadie miente, porque no puedes mentir si nadie te pregunta nada. Así pasaron unos segundos más, se iba arrastrando el tiempo, mi corazón se empezó a agitar, mi mente no se detenía, empezaba a ver una luz al final del túnel, y yo sabía que no era la salida, era un tren que se iba acercando vertiginosamente hacia mi, hacia mis ilusiones, mis castillos en la arena, mi torre de naipes, como podían sobrevivir al embate del tren de la realidad, esa que no sabia pero que veía acercarse, estaba a punto de desfallecer, estaba sudando, mis manos empezaron a temblar, pero solo la mire y sonreí, la mire a los ojos y le dije que podía decirme lo que ella quisiera, fue entonces cuando desviando la mirada me dijo que vivía con alguien, que compartía su vida con una persona que tenía más de 20 años así, que ella sabía que las cosas hacia tiempo se habían roto y que necesitaba que yo lo supiera, comprendí entonces que ella sabía lo que yo quería, aguarde sigiloso que terminara de hablar, ya no pude escuchar más, mi mente se alejo de ahí fue a buscar aliento para continuar, estoico en una pieza sonreía, estaba enojado, como era posible que una vez más la vida y el destino se burlaran de mí, yo que había cerrado todos los círculos, yo que había dejado las puertas abiertas en paz, yo que había tirado la basura a tiempo, para empezar con libertad para empezar de cero, porque ahí, porque la había escogido a ella, que estúpida broma cupido trataba de jugarme, yo habría de pagar hoy sin culpa, la factura de las culpas que nunca pague, maldición de que se trata todo esto, recupere la cordura respirando y poco a poco empecé a escuchar su voz nuevamente, sabía que si quería continuar debía ver detrás de sus ojos, fue entonces que encontré la tenue flama de un sentimiento y una rebeldía ante el destino que me incitaba a continuar, a rescatar ese ajado corazón del olvido en que ella lo había abandonado, aún ardiendo la sangre en mis venas, le dije con la mayor tranquilidad del mundo que así era la vida, que agradecía su sinceridad y que no tenía de que preocuparse, que habíamos de continuar, no quise preguntar nada, había preguntas de las cuales no quería escuchar la respuesta, concluimos la cena entre risas y miradas de complicidad, no podía articular las palabras y guarde silencio, mi corazón estaba destrozado, yo sabía que era yo quien había decidido caminar así, en la incertidumbre, construyendo ilusiones, persiguiendo fantasías. Así terminó la cena, pedimos la cuenta y nos encaminamos a la puerta, ella se veía nerviosa y hablaba de muchas cosas y nada al mismo tiempo, seguimos caminando buscando su coche, yo quería dejarla ahí, golpear a alguien, no encontré que sentimiento tenía dentro, me enojaba estar en esa situación, me dolía saber que a pesar se mostrar interés ella tenia una familia, porque no lo vi, porque porque no pregunte, y solo me respondí, no me iba a detener, me había preparado para esto pero nunca pense que me que maría por dentro, los celos de lo saber nada, solo que no era una mujer libre, las imágenes en mi cabeza no paraban, a pesar de mi esfuerzo por ignorarlas y concentrarme en los hechos, ella se divertía conmigo, sus ojos eran sinceros, acepto salir y siempre respondió mis mensajes, pero pensar que saliendo de ahí se dirigía a un lugar donde era la mujer de alguien, es que estaba jugando conmigo, yo que deseaba un futuro con ella, mi mente se tiene que detener no puedo mostrar mi desesperación, si estalló esta ilusión se va a desmoronar, que tristeza siento, habrá que claudicar o remar contracorriente que hago, mientras tanto seguíamos caminando, ella no encontraba su coche, los nervios nos hicieron dar dos vueltas hasta que por fin lo encontramos, el tiempo se había terminado, nos estábamos acercando a ese momento donde le tenia que decir hasta luego, solo la miraba y sonreía, no alcanzaba a entender que me estaba diciendo y así sin más llegamos a la puerta de su coche, se volteo y me dijo gracias por la cena, la pasé muy bien, sonreí y le dije que lo había disfrutado mucho que esperaba no fuese la última ocasión, me miro y sonrió me acerque para besar su mejilla con mi mano la tome por un costado y toque con mis labios su piel, percibí su perfume y me embriague, fue entonces que mis miedos, toda esa frustración, coraje y celos se desvanecieron y de mi castillo de naipes devastado se mantuvo una sola carta, y decidí aportar, la bese despacito me aproxime a sus labios como acariciando su mejilla, y así ahí de pronto se fundieron nuestros labios, no me importo nada, sabía que ella tampoco se habría de detener, la solté y nos miramos un instante y nos volvimos a besar, más largo, más conscientes, no quise hablar más solo le dije hasta luego me di la vuelta y me fui.

11 mar 2018

Quien dice que no debes caer en la tentación

Así de pronto desperté, con ese agudo dolor en la sien, ese dolor que te lleva a entrecerrar los ojos, no reconocí el olor a mi alrededor, intente tragar saliva y solo comprobé lo reseco de mi boca. Enderece lentamente la cabeza y ví un vaso con agua en el buró, un buró que no era mió, mi mano que colgaba de la cama alcanzo aquel vaso, al voltear no reconocí el techo ni la cama, no recordaba como había llegado a ahí, al voltear la cabeza, esta parecía no detenerse, lentamente me enderecé y pensé, demasiado vodka. Sentí su respiración junto a mi y comprobé que ninguno sabia como había acabado el día ayer. Sentí la desnudes de mi cuerpo antes de sentir la de ella. La cama tenia ese olor característico del sexo de cama, así comprendí que habíamos cogido, flashes en mis neuronas mostraban registros de imágenes que no podía acomodar en un orden secuencial, un vaso que se cae, risas, sus senos sobre mi rostro, caricias bailando.
Se movió sobre mi brazo y cambio de posición, busco mi pecho y se acomodo como si así lo hiciera por costumbre, la abrace y ella subió su pierna sobre mi. Pasaron los minutos y poco a poco la luz artificial de la ciudad empezó a hacerse insoportable sobre mis pupilas sin que abriera los ojos. Busque desanudarme lentamente hasta lograrlo, Salí de la cama y recogí mi ropa y la metí con mi humanidad al baño no sin antes pasar a la cocina por un vaso de agua. Corrí la puerta para entrar a la regadera y el agua empezó a caer lentamente, mi cabeza empezó a ubicar donde estaba el piso y así me fui quitando las huellas de aquella noche, repase cada evento hasta donde mis neuronas encontrarn a un laberinto de imágenes sin secuencia. Cayeron de mi los vestigios que aun recordaba del pasado para dejar a su paso la árida soledad de costumbre, allí de pronto en esa regadera recordé que era la noche de un domingo cualquiera, esta soledad se vio sorprendida por la presencia de esa mujer, al verla entendí como había llegado hasta ahí, su cuerpo despedía esa sensualidad que la desnudes tantas veces traiciona, llego hasta la regadera para despertar, dentro de ella pregunto – recuerdas todo lo que paso anoche – con lo que comprobé que había sido en realidad mucho vodka para los dos. Pasado el impacto visual de saber que esta imagen si la recordaría busque el jabón para recorrer su cuerpo lentamente. Sirvió para ubicar cada rincón, sentir sus suaves nalgas con mis manos, y así pegada a mi enjugue sus pechos.
Salimos aun mojados del baño, saco de la nevera jugo suficiente para dos sedientos y se sentó en la barra. Desnudos ahí frente a frente nos reímos sabiéndonos cómplices de un día que recordábamos en pedazos desordenados. Cruzo la barra por un costado, estire mi mano para detenerla y acercarla, fue así como probé sus labios y volvi a sentir el fuego que transportaba, ese fuego que prometeo transportaba a los mortales.

Salí de ahí como huyendo, de noche, cuando la vida empieza. La luz artificial de la ciudad hacia de la noche una deformación de aquellos antiguos días cuando esa luz era del sol. La gente empezaba a deambular por aquella noche. Busque mi auto en el estacionamiento y regrese.