26 feb 2018

Se esta derritiendo el Chocorrol

Argumento: El Chocorrol se enfrenta a dos preguntas mientras abandona el pasado, de donde viene y su propósito en la vida, mientras camina ve pasar su vida miserable y va tratando de canalizar su enojo en algo mas constructivo que solo ver pasar los días y los días a su alrededor.

Llevo varias horas caminando, ya me duelen un poco las patas pero no quiero detenerme voy solo deambulando sin prisa a ver si encuentro algo que me haga querer quedarme, ya estoy aburrido del mismo barrio, la misma rutina ver a los mismos canes de siempre en su encarnizada lucha por ver quien manda, siguiendo gatos, urgando la basura buscando comida o esperar a chepe el carnicero a ver a que hora avienta algo de carne, esta vida así no me gusta mucho, casi no hablo con los otros perros y no peleo con nadie, me dicen el Chocorrol, por el color de mi pelo café chocorrol y la mancha blanca serpenteante que tengo en el pecho, digo no había que tener mucha imaginación verdad, todos tenemos un apodo, esta la bestia, un bulterri blanco todo gordo, seguro que su madre era grande porque se ve enorme con ese hocicote babeante, esta la Sunny una french blanca muy fresa, los hermanos mugrovich dos criollos mal hablados, y luego van y vienen algunos otros perros que sabrá dios de donde vengan y sabrá dios a donde van, se quedan un tiempo, algunos se van, otros se mueren, algunos enfermos, algunos locos, todos nos reunimos al medio día solo por costumbre a veces solo para no estar solos, sin hablar, solo nos tiramos al sol en la banqueta o el pasto y vemos pasar a las personas, yo ya me aburri, no entiendo que chingados hay que hacer, parece que soy el único que se pregunta que va a pasar mañana y pasado o despues, llevo mucho tiempo así, haciendome la misma pregunta, pero no he encontrado la respuesta por eso decidi salir de ahí, debe haber algo más, seguiré el camino largo que se pierde a lo lejos, a ver hasta donde llego, solo estoy caminando en esa dirección, yo creo que los voy a extrañar, ya lo sé, pero no estoy dispuesto a morir aquí, asi, rodeado de soledad, en medio de estos canes decadentes, sin razón, sin un motivo,  viviendo solo por vivir, es que acaso no hay un propósito en esta vida, como quisiera ser como los mugrovich así despreocupados, esos perros si que se divierten, un día salí a deambular con ellos, fuimos donde Milo el mecánico, ahi viven unos 5 gatos y tienen una pastor alemán amarrada, bonita, erguida, esa perro tiene clase, bonita como ella sola, me acerque a preguntarle como podía vivir así, bajo el yugo de una cadena, todo el día amarrada, sin embargo me explicó que ese no le causaba problema que vivía bien, la alimentaban todos los día y tenía un buen lugar para dormir, un techo donde taparse del sol y alguien que la acariciaba por las mañanas, su único problema eran los domingos que don milo no abría el taller, y tenía que esperar y ver subir y bajar el sol, yo le dije que más allá del portón donde llegaba la cadena había una ciudad llena de vida y de aventuras, que había que batallar a veces para conseguir comida pero que podías ir a donde quisieras, me respondió que ella estaba donde quería, que para que iba a salir si tenía todo lo que necesitaba y se sentía útil cuidando, si bien los domingos eran solitarios era libre ya que le quitaban la cadena y podía correr, subir al techo, ladrar entonces entendi que ella estaba bien, que había perros que dentro de su mundo estaban bien que no querían más mundo que ese, que no conocian más allá de sus cadenas y que sus cadenas no les pesaban. Los mugrovich pasaban a diario por ese taller por algo de comida que don Milo les daba, los recibía siempre con gusto, a ellos y a quien viniera con ellos, después fuimos al mercado, ahí la cosa se ponía más complicada porque en ese mar de gente y gritos, apenas podías pasar, los seguí con prisa hasta la entrada del local de doña Rosa, una vieja malhumorada pero muy cariñosa con nosotros, siempre le estaba gritando a su marido, que si era muy lento, que si había olvidado algo, que si esto que si el otro, tampoco entendi como pueden vivir así sin gusto, estos humanos tan raros, son felices así o eso parece, una gritando sus inconformidades y el otro levantando los hombros con indiferencia, en fin cuando llegamos se me acerco y me dijo hay chocorrol tu siempre tan flaco, me dio unos pedazos de carne y otros a los mugrovich, me senté con ellos a devorar la carne y seguimos el camino, pasamos por la casa del gordo, un snaucer que vivía con cuatro gatos, ese perro burges que siempre salía con su correa naranja, era tan gato que a veces creo que maulla en vez de ladrar, los vimos por debajo de la puerta para que nos diera las nuevas noticias de esa bandada de gatos, nos contó que uno de los gatos se había rotos la pata, se había caído hacia unos días y ya estaba de vuelta, le habían puesto unos clavos y traía la pata colgando, lo vimos por debajo y se veía mal con su pata rasurada y el hocico partido, nos despedimos de ellos y regresamos al callejón, no puedo negar que la pase bien y entendí porque esos mugrovich estaban tan gordos, pero lo hacen todos los días, el mismo camino las mismas cosas una y otra vez, no entiendo como les entusiasma tanto. Ya esta bajando el sol y este camino aun se ve interminable voy escuchando los autos,  los camiones y los trailers, siento su vibracion en las patas, creo llevo todo el día caminando salí con el sol en el horizonte a mis espaldas, así dejo todo atrás sin voltear sin querer regresar, nada me detiene y eso es lo que voy a cambiar quiero encontrar un lugar de donde no me quiera ir, no pertenezco a ningún lado, he estado en tantos lugares que ya no los recuerdo todos. La sunny un día me dijo que para saber donde vas debes saber de donde vienes, y yo, vengo de una caja, es el recuerdo primigenio de mente, una caja, creo aun era cachorro no se como acabe en esa caja, llegue así, lo único que recuerdo son los sonidos del exterior distantes unos,  cercanos otros, murmullos ininteligibles, nada familiar, aun no conocía el miedo y ahí dentro no sabía si tenía los ojos cerrados o abiertos no se veía nada, supongo patearon la caja un par de veces y eso me sobresalto, rodaba dentro como canica de un lado para otro, ladre varias veces y aunque algunos escuchaban yo seguía dentro, fue entonces que escuche ladridos que se acercaban, era la bestia con la sunny en su deambular matutino, oí a sunny decirle a la bestia, ahí dentro hay un perro, la bestia en ese entonces no estaba tan gordo y era más fuerte, hoy es una bola inmensa de grasa y holgazana, le pregunto a la sunny porque estaba tan segura, ella le respondió que lo había escuchado no una, sino dos veces, yo desde dentro solo estire las patas delanteras y saque las uñas, levante el trasero y me prepare para saltar, la bestia movió la caja y yo ladre, entonces entendió que sunny tenía razón, empujó la caja hasta voltearla y yo rodaba dentro, empezaba a molestarme, la bestia la volvió a empujar y le ladro también, vieron que no se abría y empezaron a rascar, hasta ese momento había dos mundos su afuera y mi adentro, sunny se acerco y se dirijio a mi, hey tu el de adentro, porque no sales, ante su pregunta entendí que no era muy brillante, ladre varias veces en señal de estar molesto, escuche a la bestia decirle es un cachorro, ambos empezaron a jalar la caja de un lado a otro mientras yo rodaba en su interior hasta que una luz cegadora penetro por una esquina, habían royo la caja, por ese hoyo se colaba la luz hasta que apareció un ojo y todo se oscureció otra vez, siguieron jalandola hasta romperla y yo salí, en un ataque de furia les ladre, pero la bestia no se asusto, la sunny se coloco debajo de él entre sus patas y exclamó parece chocorrol miralo, todo redondo y la crema se le está saliendo por el pecho, se empezaron a reir, nos podemos que dar con el, pregunto, la bestia me empujó y dijo parece un buen perro, acto seguido se dieron la vuelta y se marcharon, fue la primera vez que sentí el abandono, no les importo dejarme ahí así, rabiando fuera de la caja, ese es el único recuerdo que tengo, como saber de donde vengo si vengo de una caja, todos los demás tienen una historia, se escaparon, los dejaron en el parque o se perdieron, los mugrovich habían nacido en la calle, pero conocían su origen y yo de donde carajos salí, de una triste caja, me resisto a creerlo, entiendo al mundo, con esa velocidad, incluso la crueldad de aquellos que nos abandonan pero yo, dentro de una caja, sin el más minimo ápice de saber quien me llevo ahí, quien puede así aventarte al mundo sin hacerse responsable, como puede ese tipo de personas seguir su vida sin el menor remordimiento, voltearse y sonreír fingiendo que nada ha pasado, sintiendose libres siendo irresponsables, ni siquiera se con quien estar enojado, y eso me hace estar enojado con la vida. Sigo deambulando camino arriba hacia ningún lado, solo lejos, aunque no se lejos de qué. 

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