Tasha apareció en la entrada sin que Dante notara su presencia, ella respiro profundamente preguntándose ¿que va a suceder ahora? Ahora que había llegado al lugar donde se veían. En las siguientes horas seria otra, la mujer que ella desea ser, la misma idealista y comprometida, pero ahora la más enamorada. Dante dentro del auto aguardaba que ella apareciera. Ella caminó hacia la esquina donde por segunda ocasión el la recogía. Mantenía sereno su espíritu y sus sentimientos, lograba mitigar ese sentimiento interno que no sabía describir al saber que el estar ahí contradecía todos los principios que alguna vez se había propuesto respetar. Lentamente se acerco hasta el auto y en ese preciso instante decidió ignorar todo aquello que le impidiera disfrutar de las próximas horas, tenia esa mirada que parece que se pierde en el horizonte, se hecho el pelo hacia atrás con un movimiento de cabeza y soplo sobre el ultimo mechón de pelo negro que aun le quedaba por el rostro, abrió la puerta, al entrar noto lo acelerado de su pulso
– hola
– hola – y ambos se acercaron para besarse
Después de un beso instantáneo entre sus labios Dante la tomo de las mejillas con ambas manos y la acerco diciendo
– Así no, así – y la beso con más ímpetu y durante más tiempo.
Ella accedió con el mismo ímpetu, separándose aun con los ojos cerrados.
Dante acelero el auto preguntándole si tenia algo en mente o si deseaba desayunar ya que eran exactamente las nueve, hora en la que ambos de no estar juntos estarían trabajando en lugares muy distantes de ese punto de encuentro.
– No – contesto ella
– ¿Entonces te puedo llevar a donde yo quiera?
– No – volvió a contestar, comprendiendo la intención pero no el significado.
– Si, vamos donde podamos estar solos.
– No – nuevamente contesto
– Si – insistió el mientras se encaminaba hacia unas villas cerca de ahí – no te voy a hacer nada que tu no sepas, ni nada que no quieras – dijo.
Ella no respondió comprendiendo ahora también el significado, no se opuso, solo dejo que sucediera.
Llegaron muy pronto a su destino estacionando el auto para poder bajar. Dante estaba conciente de que en cualquier momento justo después de entrar, ella podía decir que era preferible ir a otro lado, al comprender que lo que sucedería dentro, no seria más que un intercambio de caricias sobre piel desnuda. Su pulso se acelero al estar haciendo algo sin consultarlo explícitamente antes, ya que sabia que la respuesta seria un no, que Tasha no aceptaría atravesar esa línea, concientemente, aunque su cuerpo y corazón gritaran lo contrario, que su instinto y sus hormonas le decían que solo se abandonara a ello. Bajaron del auto y subieron las escaleras, ella iba delante y Dante con sus manos en las caderas de ella subía. Al entrar fueron unos instantes donde Tasha dejaría que sucediera lo que Dante deseara, siendo ella la receptora de toda caricia, intentando no cruzar la línea conciente de la provocación.
Dante se acerco para besarla ya sin ningún temor ni duda, ella lo recibió y no pudo evitar corresponderle y sentir la humedad que empezaba a inundar su cuerpo, se colocaron al borde de la cama intercambiando caricias por encima de sus prendas aun puestas. Dante se sentó al borde teniendo el busto de ella a la altura de sus ojos provocando en Dante que la sangre iniciara su vertiginoso camino por el cuerpo. Se recostó lentamente atrayéndola hacia el quedando ambos sobre la cama, el continuo su recorrido por el cuerpo de ella sintiendo cada curva y rincón, memorizando cada uno de aquellos momentos. Rodaron lentamente sobre la cama quedando ahora el sobre ella tratando de desamarrar la mascada azul que alrededor del cuello ella tenia.
– No – dijo ella, obedeciendo los vestigios de la conciencia que aun la cuestionaban de estar ahí
– Que te preocupa, a que le tienes miedo – pregunto Dante sin obtener respuesta
– Solo procura que no nos caigamos de la cama – fue lo que Tasha dijo después de un largo silencio donde solo los labios expresaron sin palabras lo que ambos sentían, sonrieron un instante mientras Dante se despojaba de la arrugada camisa que ya tenia, mostrando el velludo pecho y un viejo tatuaje disimulado con lo tupido del vello
– Que es eso – pregunto Tasha
– Un símbolo japonés que significa libertad que hace muchos años hice sobre mi piel y que siempre olvido – respondió mientras la colocaba sobre el nuevamente.
Tasha empezó a olvidar la línea que hacia tiempo había dejado atrás, siguiendo el ardiente camino del deseo. Dante recostado sobre su espalda busco meter las manos entre la blusa blanca que ella llevaba y su espalda para descubrir lo fresco de su piel, comenzó a desabotonarla lentamente hasta que encontró un prendedor que Tasha acostumbraba usar para cerrar el espacio visual que provocaban sus redondos pechos al frente haciendo mas sensual la manera en que le entallaba su blusa.
– Que es esto –
– Es algo para que no pases –
– Que cruel eres – y sonrió
Tasha de rodillas sobre el desabrocho el prendedor ayudando y dejando en el lúgubre fondo del olvido cualquier resto de conciencia y abandono su cuerpo y su mente al profundo sentimiento que empezaba a sentir en el fondo de su corazón.
Dante termino de desabotonar la blusa para dejar al descubierto su piel desnuda y el sostén con flores de colores que mostraban su feminidad, Dante recorrió su espalda buscando liberar sus grandes y bien torneados pechos, logrando con ambas manos desabrochar el sostén pero impedido para liberarlo ya que Tasha aun tenia sus manos apoyadas sobre la cama por encima de los hombros de el, buscando dificultar y hacer mas tentador el que Dante la desnudara, sin oponer resistencia dejo que el lo retirara de su cuerpo dejando por fin sus pechos sobre su torso desnudo.
El sintió la tibieza y suavidad de sus pechos provocando que se acelerara más su pulso y provocando que su cuerpo reaccionara. Beso su cuello y fue descendiendo con cada beso que estampaba sobre su piel hasta llegar al centro de sus senos besándolos lenta y suavemente. Tasha aun turbada por el pudor de la desnudes se estremeció cuando los labios de Dante entraron en contacto con sus pezones y una nueva oleada de humedad recorrió su cuerpo. Recorrieron entre caricias el resto de la cama durante unos minutos hasta encontrarse del otro lado a donde habían comenzado. Dante busco en la esbelta cintura de Tasha el cinturón y comenzó a desatarlo mientras le decía.
- traes medias, no se como quitarlas
- yo te ayudo – dijo ella y se levanto para quitarse ambas prendas.
Se quito lentamente el pantalón junto con las medias dejándolo a un lado de la cama y dejando sobre su cuerpo la ultima prenda que resguardaba el húmedo camino a las estrellas, se acerco a el diciendo
- tengo frió
- ahorita te lo quito – y la abrazo
Dante comenzó a recorrer con sus manos su piel blanca con un ardiente deseo llenándola de besos y acariciando sus muslos lentamente hasta encontrar con sus manos el encaje de su última prenda.
- Que coqueta – ella solo sonrió y permitió que Dante la despojara de la ultima barrera entre sus cuerpos.
La volvió a colocar sobre el y besándola recorrió su espalda y encontró al final del camino la humedad que le decía lo mucho que ella también deseaba fundirse en un mismo aliento y cuerpo, con los dedos acaricio ese camino donde quería estar, busco el paquete de preservativos para colocar uno en su cuerpo y así entrar lentamente en ella. Ella sintió como Dante la invadía por dentro y dio rienda suelta a su instinto comenzando a moverse rítmicamente para provocar el placer que buscaban entre ambos
Sintió como empezaba a acelerarse su respiración y pulso moviéndose cada vez mas mientras con las manos apoyadas sobre el pecho de el. Su rostro empezó a sonrojarse mientras disfrutaba del placer que le provocaba tener a Dante dentro y obedeciendo lo que su cuerpo le pedía, más. Dante disfrutaba de la vista que sobre el tenia, noto lo agitado de su respiración provocándole cada vez mas excitación, viendo como ella disfrutaba de ser mujer.
Pasaron los minutos mientras la excitación de ambos crecía, Dante la coloco debajo para ser mas activo que pasivo. Sobre ella busco hacerla estallar lentamente y después con mas ímpetu, coloco sus piernas en rededor suyo hasta que sus respiraciones comenzaban a indicar el mutuo placer que estaban sintiendo, haciéndola llegar con cada entrada y salida de el sobre ella al momento en el que no hay tiempo ni espacio y todas las leyes físicas se rompen y estallan en unas oleadas de placer indecible, ella estallo silenciosamente. Dante continuo el rítmico movimiento volteándola lentamente y disfrutando de la blanca piel de sus bien torneados glúteos. Entrando y saliendo se acerco a ella y le beso la espalda, mordisqueándola y provocando un hormigueo en su cuerpo que termino en un ligero e imperceptible temblor, busco su rostro para besarla, con los dedos retiro el mechón de pelo que tenia sobre sus mejillas y la beso dándose cuenta que hacia mucho tiempo que no besaba a alguien de esa manera, empezando con esto a dejar crecer un sentimiento que se negaba hacia tiempo. Se asusto un poco pero sabía que era imposible no sentir amor por ella. Volvieron a colocarse uno frente a otro estando ella debajo de el, durante unos instantes se olvidaron del mundo exterior teniéndose el uno al otro sin mas observadores que sus propios instintos y deseos que los hacían jadear y sudar. Dante sintió como se aceleraba su pulso llevándolo por ese camino del que solo se regresa con una satisfacción, que no hay placer en el mundo que la iguale. Se abandono al placer jadeando cada vez más aprisa hasta que exploto el deseo y lo transporto por un instante al limbo donde no reconoces nada más que los sonidos lejanos de la realidad que cruelmente te regresa de ese viaje.
Tras estos instantes de ausencia se separaron y se recostaron juntos para recuperar el aliento.
– hola
– hola – y ambos se acercaron para besarse
Después de un beso instantáneo entre sus labios Dante la tomo de las mejillas con ambas manos y la acerco diciendo
– Así no, así – y la beso con más ímpetu y durante más tiempo.
Ella accedió con el mismo ímpetu, separándose aun con los ojos cerrados.
Dante acelero el auto preguntándole si tenia algo en mente o si deseaba desayunar ya que eran exactamente las nueve, hora en la que ambos de no estar juntos estarían trabajando en lugares muy distantes de ese punto de encuentro.
– No – contesto ella
– ¿Entonces te puedo llevar a donde yo quiera?
– No – volvió a contestar, comprendiendo la intención pero no el significado.
– Si, vamos donde podamos estar solos.
– No – nuevamente contesto
– Si – insistió el mientras se encaminaba hacia unas villas cerca de ahí – no te voy a hacer nada que tu no sepas, ni nada que no quieras – dijo.
Ella no respondió comprendiendo ahora también el significado, no se opuso, solo dejo que sucediera.
Llegaron muy pronto a su destino estacionando el auto para poder bajar. Dante estaba conciente de que en cualquier momento justo después de entrar, ella podía decir que era preferible ir a otro lado, al comprender que lo que sucedería dentro, no seria más que un intercambio de caricias sobre piel desnuda. Su pulso se acelero al estar haciendo algo sin consultarlo explícitamente antes, ya que sabia que la respuesta seria un no, que Tasha no aceptaría atravesar esa línea, concientemente, aunque su cuerpo y corazón gritaran lo contrario, que su instinto y sus hormonas le decían que solo se abandonara a ello. Bajaron del auto y subieron las escaleras, ella iba delante y Dante con sus manos en las caderas de ella subía. Al entrar fueron unos instantes donde Tasha dejaría que sucediera lo que Dante deseara, siendo ella la receptora de toda caricia, intentando no cruzar la línea conciente de la provocación.
Dante se acerco para besarla ya sin ningún temor ni duda, ella lo recibió y no pudo evitar corresponderle y sentir la humedad que empezaba a inundar su cuerpo, se colocaron al borde de la cama intercambiando caricias por encima de sus prendas aun puestas. Dante se sentó al borde teniendo el busto de ella a la altura de sus ojos provocando en Dante que la sangre iniciara su vertiginoso camino por el cuerpo. Se recostó lentamente atrayéndola hacia el quedando ambos sobre la cama, el continuo su recorrido por el cuerpo de ella sintiendo cada curva y rincón, memorizando cada uno de aquellos momentos. Rodaron lentamente sobre la cama quedando ahora el sobre ella tratando de desamarrar la mascada azul que alrededor del cuello ella tenia.
– No – dijo ella, obedeciendo los vestigios de la conciencia que aun la cuestionaban de estar ahí
– Que te preocupa, a que le tienes miedo – pregunto Dante sin obtener respuesta
– Solo procura que no nos caigamos de la cama – fue lo que Tasha dijo después de un largo silencio donde solo los labios expresaron sin palabras lo que ambos sentían, sonrieron un instante mientras Dante se despojaba de la arrugada camisa que ya tenia, mostrando el velludo pecho y un viejo tatuaje disimulado con lo tupido del vello
– Que es eso – pregunto Tasha
– Un símbolo japonés que significa libertad que hace muchos años hice sobre mi piel y que siempre olvido – respondió mientras la colocaba sobre el nuevamente.
Tasha empezó a olvidar la línea que hacia tiempo había dejado atrás, siguiendo el ardiente camino del deseo. Dante recostado sobre su espalda busco meter las manos entre la blusa blanca que ella llevaba y su espalda para descubrir lo fresco de su piel, comenzó a desabotonarla lentamente hasta que encontró un prendedor que Tasha acostumbraba usar para cerrar el espacio visual que provocaban sus redondos pechos al frente haciendo mas sensual la manera en que le entallaba su blusa.
– Que es esto –
– Es algo para que no pases –
– Que cruel eres – y sonrió
Tasha de rodillas sobre el desabrocho el prendedor ayudando y dejando en el lúgubre fondo del olvido cualquier resto de conciencia y abandono su cuerpo y su mente al profundo sentimiento que empezaba a sentir en el fondo de su corazón.
Dante termino de desabotonar la blusa para dejar al descubierto su piel desnuda y el sostén con flores de colores que mostraban su feminidad, Dante recorrió su espalda buscando liberar sus grandes y bien torneados pechos, logrando con ambas manos desabrochar el sostén pero impedido para liberarlo ya que Tasha aun tenia sus manos apoyadas sobre la cama por encima de los hombros de el, buscando dificultar y hacer mas tentador el que Dante la desnudara, sin oponer resistencia dejo que el lo retirara de su cuerpo dejando por fin sus pechos sobre su torso desnudo.
El sintió la tibieza y suavidad de sus pechos provocando que se acelerara más su pulso y provocando que su cuerpo reaccionara. Beso su cuello y fue descendiendo con cada beso que estampaba sobre su piel hasta llegar al centro de sus senos besándolos lenta y suavemente. Tasha aun turbada por el pudor de la desnudes se estremeció cuando los labios de Dante entraron en contacto con sus pezones y una nueva oleada de humedad recorrió su cuerpo. Recorrieron entre caricias el resto de la cama durante unos minutos hasta encontrarse del otro lado a donde habían comenzado. Dante busco en la esbelta cintura de Tasha el cinturón y comenzó a desatarlo mientras le decía.
- traes medias, no se como quitarlas
- yo te ayudo – dijo ella y se levanto para quitarse ambas prendas.
Se quito lentamente el pantalón junto con las medias dejándolo a un lado de la cama y dejando sobre su cuerpo la ultima prenda que resguardaba el húmedo camino a las estrellas, se acerco a el diciendo
- tengo frió
- ahorita te lo quito – y la abrazo
Dante comenzó a recorrer con sus manos su piel blanca con un ardiente deseo llenándola de besos y acariciando sus muslos lentamente hasta encontrar con sus manos el encaje de su última prenda.
- Que coqueta – ella solo sonrió y permitió que Dante la despojara de la ultima barrera entre sus cuerpos.
La volvió a colocar sobre el y besándola recorrió su espalda y encontró al final del camino la humedad que le decía lo mucho que ella también deseaba fundirse en un mismo aliento y cuerpo, con los dedos acaricio ese camino donde quería estar, busco el paquete de preservativos para colocar uno en su cuerpo y así entrar lentamente en ella. Ella sintió como Dante la invadía por dentro y dio rienda suelta a su instinto comenzando a moverse rítmicamente para provocar el placer que buscaban entre ambos
Sintió como empezaba a acelerarse su respiración y pulso moviéndose cada vez mas mientras con las manos apoyadas sobre el pecho de el. Su rostro empezó a sonrojarse mientras disfrutaba del placer que le provocaba tener a Dante dentro y obedeciendo lo que su cuerpo le pedía, más. Dante disfrutaba de la vista que sobre el tenia, noto lo agitado de su respiración provocándole cada vez mas excitación, viendo como ella disfrutaba de ser mujer.
Pasaron los minutos mientras la excitación de ambos crecía, Dante la coloco debajo para ser mas activo que pasivo. Sobre ella busco hacerla estallar lentamente y después con mas ímpetu, coloco sus piernas en rededor suyo hasta que sus respiraciones comenzaban a indicar el mutuo placer que estaban sintiendo, haciéndola llegar con cada entrada y salida de el sobre ella al momento en el que no hay tiempo ni espacio y todas las leyes físicas se rompen y estallan en unas oleadas de placer indecible, ella estallo silenciosamente. Dante continuo el rítmico movimiento volteándola lentamente y disfrutando de la blanca piel de sus bien torneados glúteos. Entrando y saliendo se acerco a ella y le beso la espalda, mordisqueándola y provocando un hormigueo en su cuerpo que termino en un ligero e imperceptible temblor, busco su rostro para besarla, con los dedos retiro el mechón de pelo que tenia sobre sus mejillas y la beso dándose cuenta que hacia mucho tiempo que no besaba a alguien de esa manera, empezando con esto a dejar crecer un sentimiento que se negaba hacia tiempo. Se asusto un poco pero sabía que era imposible no sentir amor por ella. Volvieron a colocarse uno frente a otro estando ella debajo de el, durante unos instantes se olvidaron del mundo exterior teniéndose el uno al otro sin mas observadores que sus propios instintos y deseos que los hacían jadear y sudar. Dante sintió como se aceleraba su pulso llevándolo por ese camino del que solo se regresa con una satisfacción, que no hay placer en el mundo que la iguale. Se abandono al placer jadeando cada vez más aprisa hasta que exploto el deseo y lo transporto por un instante al limbo donde no reconoces nada más que los sonidos lejanos de la realidad que cruelmente te regresa de ese viaje.
Tras estos instantes de ausencia se separaron y se recostaron juntos para recuperar el aliento.

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